sábado, 19 de agosto de 2017

¡APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO! ¡LIBERTAD A FACUNDO JONES HUALA!

En esta edición especial de La Oveja Negra, entre las reflexiones surgidas al calor de la lucha, incluimos una serie de textos, panfletos y palabras que circularon en las calles del territorio dominado por el Estado argentino. La lucha se desató en las últimas semanas como respuesta a la desaparición forzada de Santiago Maldonado, en el marco de la lucha mapuche en Cushamen.

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Libertad a Facundo Jones Huala!

¡Terrorista es el Estado!

Solicitamos su más amplia difusión. Se puede descargar el boletín listo para imprimir.





PANFLETO REPARTIDO EN ROSARIO EL 8 DE AGOSTO

Recientemente el Estado argentino inició una nueva avanzada represiva contra la comunidad mapuche en lucha en Cushamen, Chubut. En junio, Facundo Jones Huala, referente de la comunidad, fue detenido nuevamente, esta vez de forma ilegal. Facundo ya enfrentó este proceso, pasando cuatro meses preso, hasta que en septiembre de 2016 se lo declaró nulo por una serie de irregularidades, que van desde el espionaje ilegal de un agente de inteligencia hasta la tortura a un miembro de la comunidad mapuche por parte de la policía de Chubut.

A fines de julio, en Esquel y Bariloche, se llevaron a cabo dos movilizaciones en repudio a esta situación, siendo reprimidas y varios manifestantes encarcelados e inclusive desaparecidos durante horas.

A raíz de todo esto Facundo inició una huelga de hambre que mantiene hasta el día de hoy.

El corolario represivo tuvo lugar el martes primero de agosto, cuando Gendarmería Nacional y la policía provincial irrumpieron en la zona de tierras recuperadas a Benetton por el Lof en resistencia de Cushamen, allanando, reprimiendo e incendiando. Todo esto sin orden judicial.

En esta represión desapareció Santiago Maldonado, quien no siendo mapuche se solidarizó cuerpo a cuerpo con esta lucha. Fue visto por última vez huyendo de las balas y luego apresado por Gendarmería. Ahora está desaparecido.

Desde marzo de 2015 se viene llevando a cabo una persecución despiadada a esta expresión del pueblo mapuche en lucha. El Estado los persigue por la recuperación de tierras ancestrales de las que fueron privados por medio de la violencia.

Nos solidarizamos, apoyamos y luchamos junto a quienes se rebelan contra este orden, junto a quienes luchan por la vida y contra el Capital.

¡Terrorista es el Estado!

DOS AÑOS DE INTENSA LUCHA EN EL SUR

La situación actual, naturalmente, no viene de la nada, pero nos retrotraemos a algunos años atrás para comprender qué está sucediendo por allí. El trece de marzo de 2015 se dio inicio a un «Proceso de Recuperación Territorial Productiva a la multinacional Benetton, en el sector Leleque Ranguilhauo-Vuelta del Río» por parte de las Lof en resistencia del Departamento Cushamen, Chubut. Para «aportar a la Reconstrucción Política-Filosófica de la Nación Mapuche» (Declaración Pública Pu Lof, 13/03/15).

Durante ese año el conflicto del pueblo mapuche logró visibilizarse y con ellos otros sectores en las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro.

Pero fue la conflictividad en la comunidad de Cushamen la que más alboroto causó a la desagradable normalidad disciplinada que es carne y hueso entre los explotados.

En 2015 se desató la lucha y los miembros de la comunidad fueron varias veces reprimidos, encarcelados y espiados, bajo la presión del Juez Zachinno, intentando judicializarlos, no por la usurpación de la tierra, sino buscando aplicar la Ley Antiterrorista.

En junio de 2016 fueron detenidas siete personas, entre ellas, Facundo Jones Huala, luego de una brutal represión en la que Policía e Infantería dispararon con balas de gomas y gases lacrimógenos a hombres, mujeres y niños. Esto fue en el marco de un allanamiento a la comunidad, acusándolos de robar unos animales de Benetton. Se desarrolló también una situación de conflicto con el paso del tren turístico La Trochita por tierras donde habita la comunidad mapuche.

En agosto se inició el proceso por la extradición de Facundo Jones Huala a pedido del Estado chileno, acusándolo de actos vandálicos en la zona de Pilmaikén. Facundo y sus familiares fueron calificados de terroristas y autores de delitos basados en investigaciones ilegales de espías de la Agencia Federal de Investigaciones. Se declaró la nulidad de este proceso y Facundo recuperó su libertad. Asimismo, hubo una saturación inmediata de efectivos de la Gendarmería Nacional en la zona.

En enero de 2017 se desplegó otra represión brutal, en la que las fuerzas armadas incomunicaron la comunidad. Luego, una camioneta disparó hacia allí hiriendo, con peligro de muerte, a dos personas que lograron huir cruzando un río para ser socorridas en un automóvil y trasladadas a un hospital de Río Negro, dada la persecución desatada en Chubut. La imagen que se difundió del compañero con un disparo en la cara está clavada en nuestra retina.

En junio, nuevamente, fue detenido Facundo por el proceso anterior. Este arresto es calificado, por la defensa y por Facundo, como una persecución política coordinada entre los gobiernos de Argentina y Chile.

Un mes más tarde, las balas, el hostigamiento y la difamación de los medios de comunicación volvieron a golpear a los compañeros de Cushamen con dos fuertes represiones y, finalmente, en agosto, con la desaparición de Santiago Maldonado, quien se encontraba en el territorio de la comunidad solidarizándose cuando irrumpió la Gendarmería con violencia.

«Nos tiraban con nueve milímetros, con escopetas y con piedras algunos. No les importaba nuestra vida a la Gendarmería. Ellos vinieron a matar a uno acá. El compañero nadó hasta una parte y al ver que las piedras llovían de arriba y los tiros no cesaban, decidió volverse para la orilla. Y ahí es donde hay otro peñi que lo ve al compañero Santiago agarrado de una rama, con el agua hasta las rodillas y los gendarmes arriba. Y después hay otro peñi más que también ve a tres efectivos de la Gendarmería que están golpeando a alguien que no logra reconocer.

Ahí sale el Unimog cargado. Sube hasta el cruce de allá. Y vemos cómo se atraviesa una camioneta blanca junto al Unimog. Varios gendarmes hacen una pantalla para que no se vea lo que están haciendo. Y la camioneta blanca de Gendarmería sale para allá, como rumbo a Esquel. Por eso no hay la menor duda de que se lo llevó la Gendarmería.» (Extracto de una entrevista realizada por Revista Cítrica el día 14 de agosto)

COMPARTIMOS LAS PALABRAS DE UN COMPAÑERO

Compartimos las palabras de un compañero en la Jornada de difusión ¡Libertad a Facundo Jones Huala! del 14 de julio en Rosario, a dos semanas de su detención:
Cuando el compañero quedó en la calle nosotros no lo podíamos creer de la alegría. Fue como cuando liberaron a Higui. Nosotros pensábamos: «mirá qué importante loco, liberaron a un compañero que estaba metido hasta acá en la mierda de las cárceles del Estado». Cuando lo liberaron no lo podíamos creer. Y pensábamos: con qué van a venir ahora, de qué manera van a intentar humillarnos, de qué manera van a intentar ponernos de rodillas, de qué manera van a tratar de someter a la comunidad mapuche...

Hoy, una vez más, nos juntamos acá –y mirá el frío que hace. Imagínense el frío que hace en una cárcel de Esquel. Imagínense el frío que hace en la comunidad mapuche. Pienso que vamos a tener que seguir haciendo esto porque estamos en Rosario, no estamos en Esquel, y de alguna manera tenemos que lograr que no solo nosotros, sino también la gente que está completamente apática, se involucre con la campaña por la liberación inmediata del compañero, se involucre para repudiar la represión que está sufriendo la comunidad mapuche. Y, por otro lado, compañeros, entender nosotros mismos que la acción directa y la lucha no se terminan. Ni aunque mañana Facundo o nosotros no estemos. No se termina porque los sistemas de ideas no puedan entender la realidad, no se termina porque los sindicatos no se movilicen, no se termina compañeros. La lucha existe, la solidaridad existe. Y la solidaridad revolucionaria es necesaria, porque la solidaridad revolucionaria, que no es la beneficencia, es la solidaridad entre explotados, es universal compañeros. Y es un medio para lograr la liberación.

Liberar a Facundo es indispensable pero también lo es destruir al Estado que lo encarcela, destruir a la sociedad que necesita cárceles para meter a la gente que es díscola. Y para que la lucha se termine no van a poder aniquilar a los compañeros como han hecho años atrás. Porque la lucha continúa. Porque para que la lucha se termine tendría que dejar de existir la burguesía y tendría que dejar de existir el Estado. Tendría que ser una sociedad completamente libre para que el antagonismo se termine. Mientras, vamos a seguir firmes compañeros. Esperamos vernos la próxima y escucharlo de nuevo a Facundo y seguir firme la lucha. Ojalá, pronto, lo veamos libre y recordemos siempre el ejemplo más valioso que nos están dando los compañeros de la comunidad del Sur. Enfrentarse sin reticencias a la burguesía, ser implacables lo más que se pueda en la medida de nuestra fuerza, en el grado de minoridad que nos encontremos. No pedir y no rogar al Estado. Devolverle golpe por golpe las agresiones a las que nos somete este sistema de mierda, compañeros.

BENETTON, MACRI Y MÁS ALLÁ

The Argentinian Southern Land Company fue fundada en Londres en 1889 para realizar actividades comerciales en la Patagonia. En 1896 fue beneficiada con la donación de diez estancias, de casi noventa mil hectáreas cada una. A cambio de financiar la Campaña del Desierto, obtuvo tierras estratégicas para el desarrollo del ferrocarril que le sirvió para exportar la producción ganadera. En 1982, la empresa tradujo su nombre –Compañía de Tierras del Sud Argentino– e integró su directorio con un 60% de directores argentinos. Ese paquete accionario fue comprado en 1991 por Benetton por cincuenta millones de dólares.

Allí y ahora se enfrenta a Benetton, como otras luchas deben combatir los desalojos de diferentes burgueses extranjeros y locales, como Marcelo Tinelli. Muchas veces, quienes señalan a una multinacional, no lo hacen de manera inocente, quieren acusar a los capitales extranjeros para beneficiar a la burguesía local. Pero esos problemas interburgueses no deben preocuparnos, quienes trabajamos para ellos somos despedidos, desalojados y hasta reprimidos. Y somos siempre los mismos.

Del mismo modo, no es posible que otro tipo de gobierno «más a la izquierda», «más progresista», «más democrático» pueda oponerse a las multinacionales.

Como ya hemos publicado: los últimos años de gobiernos progresistas en la región latinoamericana han demostrado la profunda implicación de la izquierda y el progresismo en el desarrollo capitalista. No solo no han cuestionado los modelos productivos heredados, sino que los han profundizado enormemente. El extractivismo con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, la carrera energética que desconoce todo tipo de límites e impulsa proyectos como el de Vaca Muerta en la cuenca neuquina, y los planes megalómanos de infraestructura para el transporte, como el IIRSA, son algunos de los principales ejemplos.

Pero, lo que es esencial entender, es que el antagonismo social entre burguesía y proletariado no se soluciona con diferentes políticas. Y que nunca, jamás, la burguesía va a defender la tierra ni nuestras vidas. Y, por burguesía, no nos referimos solamente a millonarios de la talla de Benetton o Lewis, sino también a los Macri, los Kirchner y a todos aquellos que viven de extraer y devastar la vida ajena.

SOLIDARIDAD ACTIVA CON LA COMUNIDAD MAPUCHE EN RESISTENCIA

La comunidad mapuche de Cushamen está en lucha desde hace años. Ahora, el conflicto mapuche se instala en Argentina como una novedad. Tanto en las estériles organizaciones democratistas y de izquierda, como en las horrendas organizaciones patronales. En las escatológicas expresiones de la prensa y en la siempre vigilante actividad del partido que gobierne. El conflicto mapuche, sus razones y sus objetivos están siendo abordados constantemente. Para quienes tienen el oído en guardia esto se torna evidente.

La cuestión mapuche está planteada a los lados de Argentina y Chile: búsqueda de autodeterminación territorial, recuperación de tierras ancestrales y de su identidad cultural. Estas reivindicaciones se conjugan, necesariamente, en la oposición a distintos intentos de devastación de la naturaleza y en el contacto con otros explotados en lucha.

Mandatarios de ambos países se reunieron en junio, con una cámara de trescientos empresarios, para delinear un plan de desarrollo económico que tendrá, también, un matiz represivo a quienes se resistan. La detención de Facundo es vinculada por su defensa a esta reunión. A ambos costados de la frontera, los gobiernos delinean las futuras represiones.

Al interior del pueblo mapuche coexisten posiciones sumamente diversas en cuanto a la lucha. Por momentos, de conciliación con el Estado y las empresas (búsqueda de plurinacionalidad y cogestión de los Parques Nacionales). Otras veces, buscando, mediante la lucha abierta, conseguir la independencia y autonomía, adoptando y propugnando, en algunos casos, la defensa frente al constante asedio capitalista: acciones directas del tipo minoritario y sin víctimas.

En Cushamen, el Estado, en su carácter esencial de detentor del monopolio de la violencia y despojo permanente, busca impedir que las tierras sean ocupadas y recuperadas. Se desprende que la tierra es para especulaciones de tipo financiero, antes que para la necesidad de una comunidad. La recuperación territorial es condenada. Esta condena, desde la óptica estatista, implica una campaña permanente de prevención (espionaje), contención (a través de organizaciones reformistas en busca de migajas) y represión a los sectores que no se arrodillen y luchen. Intentar oponer resistencia a la violencia estatal es un crimen imperdonable. Este crimen imperdonable es condenado bajo el mote de «terrorismo».
LEY ANTITERRORISTA:
Es una reforma al código penal que tipifica el terrorismo y define las “asociaciones ilícitas terroristas” como aquellas que tienen como propósito «aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo». A partir de ahora* , puede ser “terrorista” cualquier persona u organización acusada de promover el odio, el terror o que, según el poderoso de turno, ejerza “coacción agravada”, definición que queda abierta para que los jueces puedan calificar así la conducta que crean oportuna castigar. Este tipo de leyes son impuestas a los mismos gobiernos por las empresas que vienen a invertir en la región, para asegurarse un mínimo de paz social y de herramientas de castigo ante las probables protestas por despidos, sueldos, desalojos y destrucción que la avaricia de cualquier empresa multinacional genera.
(Extracto del panfleto: Cuando los males llegan –julio de 2014 )
* Se refiere a la modificación introducida en el 2011 a la Ley Antiterrorista, sancionada en el año 2007, ambas bajo el gobierno kirchnerista.
Rafael Barrett escribía que «La ley se establece para conservar y robustecer las posiciones de la minoría dominante. Así, en los tiempos presentes, en que el arma de la minoría es el dinero, el objeto principal de las leyes consiste en mantener inalterables la riqueza del rico y la pobreza del pobre. La idea de justicia que favorece al poderoso habría de parecerle muy justa a éste e injusta al humilde. Sin embargo, nace la idea en sentido contrario: el poderoso encuentra la ley todavía estrecha a su deseo, ya que él mismo la dictó y es capaz de hacer otras nuevas. De todos modos, qué importa que los poderosos juzguen a los débiles según su capricho o según la ley, que no es más que el capricho de los poderosos de ayer.»

PALABRAS DE SANTIAGO MALDONADO

Leídas por su hermano, Sergio Maldonado, en la manifestación del 11 de agosto en Buenos Aires, quien las encontró la noche anterior entre las cosas de Santiago:
«Hola querida población, somos el Gobierno, somos tu Gobierno. Somos los que nos apoderamos de tu vida. A cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día. Cada instante que pasa por tu reloj y tu cabeza, te decimos cómo tenés que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores y explotadores y castigamos a los que no son como queremos que sean. Y, como si esto fuera poco, aparte de que existe la cárcel, la tortura, la represión y la explotación en la vida cotidiana perpetuada por las autoridades, ejércitos, jueces, policías, fiscales, políticos y demás mequetrefes cómplices y mercenarios, como empresarios que sustentan esta miseria y esclavitud, instalándola en todas las relaciones de nuestras vidas.

Instalaremos muchas cámaras de vigilancia para no dejarte ser libre. A todos lados que vayas quedará tu grabación capturada. Te podremos ver cuando querramos y comentar cualquier tema sobre ti. Si no eras libre hasta ahora, menos lo serás bajo el sistema Gran Hermano, donde el dios que todo lo ve y todo lo sabe, respetando a los poderosos para controlarnos mejor.

Se dice que el problema es la Inseguridad, que los delincuentes son el problema de todos nuestros males, pero nadie se cuestiona la raíz de los problemas: es un mundo artificial, donde el valor del intercambio material es el dinero, que genera desigualdades. Porque hay distintos tipos de clases sociales y costumbres, por lo cual, comienzan a aparecer sometidos/as y sometedores/as. Por lo que viene al caso, el poder y el dinero corrompen a las personas. Porque el dinero genera poder y el poder es respaldado por el dinero, y viceversa, dejando atrás todo tipo de buenos valores, verdaderas relaciones humanas de sentimientos y honestidad».

* Ver video de la lectura del texto.

PALABRAS DE UN COMPAÑERO

Palabras de un compañero en la manifestación del lunes 7 de agosto, por la aparición de Santiago Maldonado en Capital Federal:
El Estado y no solo el gobierno de turno, como muchos dicen para ocultar la verdad, viene secuestrando, torturando y asesinando personas desde que existe, en todas las regiones del mundo.

Su poder se reafirma ante la sociedad mediante el uso de las fuerzas represivas. Puntualmente en el territorio mapuche, desde el regreso de la democracia, el Estado ha desaparecido a un centenar de personas. Los sectores que compiten por el poder buscan utilizar la desaparición de Santiago, un compañero anarquista, siendo que cualquier grupo que busca el poder lo que hace es reafirmar este mundo opresivo y sus relaciones, sus instituciones, la explotación de los cuerpos por la jerarquía, la policía.

Anarquistas, personas solidarias y luchadoras, con pensamientos y voluntad propias, fueron perseguidas y asesinadas en todos los gobiernos dictatoriales y democráticos, fascistas, leninistas o peronistas.

La desaparición de Santiago nos indigna, nos duele, pero, al fin de cuenta, no nos sorprende, reafirma lo que sabemos del Estado: una institución para explotar y reprimir. Y por eso es que constantemente desaparecen mujeres y niñas, por la explotación sexual o hacinando las cárceles con personas marginalizadas por la pobreza. Frente a esto, la lógica de los Derechos Humanos, pidiéndole justicia al torturador declarado, afirma la impotencia de luchar en el terreno de lo que impone el Estado, el respeto a las normas del poder y la institucionalidad que esconde la brutalidad de la explotación. 

Situarse en la crudeza del conflicto implica rechazar la realidad construida por la jerarquía y propiciar las formas organizativas que propician la libertad. Hay que extender la solidaridad, que siente las bases para una sociedad libre, sin Estado, sin políticos, sin empresarios, sin cuerpos policiales.

¡Por la organización de la sociedad sin gobierno! ¡Viva la lucha social de la Revolución!

EL ESTADO PRESENTE

No es la ausencia del Estado lo que da como resultado estas circunstancias, sino su presencia brutal, a través de sus políticos, sus gendarmes, su policía y la complicidad ciudadana. Es el Estado el que reprime, balea y aterroriza a los mapuche y es el Estado el que mantiene desaparecido a Santiago.
Del mismo modo, en cada secuestro de una mujer para trata, no hay un Estado ausente, sino un estado cómplice.

La ministra de seguridad Patricia Bullrich ladró: «esto no ha sido una desaparición forzosa y la Gendarmería no ha detenido en el lugar a Santiago Maldonado ni en ningún lugar», agregando que «de ninguna manera vamos a aceptar que se plantee que esta es una desaparición forzosa, en la medida que eso es una construcción».

Santiago está desaparecido desde el primero de agosto, apresado por Gendarmería Nacional. La última vez que lo vieron, huía de las balas que los gendarmes disparaban durante una irrupción violenta y sin orden judicial, en la comunidad mapuche de Cushamen, Chubut.

Santiago está desaparecido por luchar. Frente a una nueva avanzada del Estado, que busca aislar y reprimir a la comunidad mapuche, él decidió ir contra la corriente para solidarizarse. Los rebeldes del mundo no pensamos que hay que actuar porque «me puede pasar a mí o a mis seres queridos».

Santiago y la comunidad mapuche no están solos. Las movilizaciones por su aparición con vida recorren las calles de Argentina y de otros países. Algunas, en distintas localidades, fueron reprimidas. Y ante el pedido al Estado, éste, con toda la violencia de su ley, allanó el sábado 12 la Biblioteca del Río, en el Bolsón, donde Santiago estaba viviendo.

Con toda la impunidad de sus propias leyes, también hicieron las pericias en sus automóviles ya lavados. ¡Ni barro tenían!* Y pudieron entrar en la Lof a sus anchas aunque los periodistas y gobernantes digan lo contrario; aunque digan que se les prohibió el paso porque, según ellos, los mapuche creen tener «un Estado dentro de otro Estado», que sería el argentino.


* A pesar de esto, en una de las camionetas se encontraron pelos y rastros de sangre, cuyos análisis de ADN aún no dieron resultados.

PANFLETO ANÓNIMO DE COMPAÑEROS CERCANOS A SANTIAGO

El 1 de agosto, como tantas otras veces, el Estado argentino hizo uso del monopolio de la violencia.

Desde ese día buscamos a Santiago Maldonado, el Lechuga o el Brujo, para nosotros. Un joven anarquista que se encontraba por solidaridad en la comunidad mapuche de Cushamen.

La Gendarmería atacó a la comunidad, que viene resistiendo con dignidad una pelea por su vida, teniendo que enfrentar al Estado argentino, el chileno y a una multinacional como Benetton. El Estado ataca, como lo hace con cualquiera que levante la cabeza. No le importa que sea un pibe o una piba de barrio, laburantes que se organicen, comunidades originarias o militantes sociales. Atacaron, quizás sin saberlo, a la solidaridad porque no la entienden, no les entra en la cabeza que una persona tenga convicciones, quiera cambiar este mundo de mierda y actúe en consecuencia.

Que digan lo que quieran, que inventen las historias que más les sirvan para encuadrarnos en su Código Penal. Sabemos que el Estado secuestra, mata o tortura para conservar el privilegio, los medios de vida y la tierra en manos de sus socios. No nos importa, porque no somos estadísticas. 

Santiago, el Lechuga, no es un número en la lista de la que se pueda jactar el Estado. Es una persona de carne y hueso que falta a la familia y, a la vez, un compañero que estamos buscando.

La comunidad permanece en el territorio, con la dignidad que jamás va a tener un burócrata del Estado, sea del color que sea, y mucho menos esos tipos armados al servicio del poder de turno o al patrón de siempre. Facundo Jones Huala sigue preso y en huelga de hambre, jugándose su propia existencia por su gente y sus formas de ver y entender la vida. Santiago Maldonado, el Lechuga, sigue desaparecido por ser solidario.

A Facundo: como dicen ustedes, newen peñi, seguimos en la calle.
A Lechuga: te estamos buscando compañero y no vamos a bajar los brazos.

LA REPRESIÓN SE AGUDIZÓ

La profundización de la represión, así como su aceptación social, no es algo de los últimos meses. La desaparición de luchadores y la muerte de jóvenes en manos de la policía tampoco. El gobierno de los Derechos Humanos, con la excusa del narcotráfico y la inseguridad, invadió con su Gendarmería Nacional todos los barrios del país. Donde algunos ven una “grieta”, nosotros solo vemos continuidad.

A principios de agosto de este año se nacionalizó el cerco informativo, con difamación y mentiras permanentes para desprestigiar los reclamos de la comunidad mapuche, que no son solo en torno a la propiedad de la tierra, sino también sobre el modo de vida en la tierra.

En estos años, se acusó a los mapuche de estar vinculados a las FARC, a ETA, a una supuesta invasión inglesa y, últimamente, resuena su vinculación con el anarquismo. En Chile, donde el Estado se despacha sin clemencia contra las comunidades en lucha, esto se ha vuelto recurrente.

Hace siglos que a los revolucionarios y sectores en lucha se los estigmatiza y persigue, bajo distintos motes. Esto sirve para aislar, para neutralizar, para hacer más fácil la persecución, haciendo distinguibles a los sectores combativos ante los ojos del resto de la sociedad, la cual, a través de estas simplificaciones categóricas, va a garantizar por acción u omisión la delación y la vigilancia.

La mentira es esencial en el orden capitalista y sus falsos críticos. Por un lado, se comenzó un operativo nacional de propaganda para difamar la lucha de la comunidad mapuche en el sur argentino. Varios medios masivos de comunicación vienen articulando un discurso reaccionario. TN, Clarín, Crónica, Infobae, La Nación y tantos otros medios regionales insisten en confundir a la comunidad mapuche con la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), a la RAM con los anarquistas, a las herramientas para labrar la tierra con arsenales terroristas...

Pero los discursos por sí solos no sirven de mucho, siempre vienen a acompañar el garrote. Los discursos nauseabundos, malintencionados y llenos de estupidez de los periodistas son el festejo de las irrupciones en la vida de las personas, de las golpizas en las movilizaciones y los allanamientos.

LA OTRA REPRESIÓN

En tiempos de elecciones, la miseria política mostró también su cara. Quienes quieren la renuncia de Bullrich o de cualquier funcionario de Cambiemos han intentado instrumentalizar la desaparición, la cárcel y el hostigamiento para fines electoraleros. Esto es aún más sorprendente cuando ni Facundo, ni Santiago, ni toda la comunidad en lucha apoya a ningún partido político y, mucho menos, estaban en campaña, porque no lo han estado nunca.

Nosotros responsabilizamos al Estado y a todos sus funcionarios. Si los mencionamos con nombre y apellido, como a la miserable Patricia Bullrich, es para no olvidarnos que esos grises agentes del Capital son seres humanos de carne y hueso. Despersonalizar la historia es renunciar a actuar. No detestar a los que nos dominan lleva al peor de los conformismos. Pero, una cosa es comprender esto y, otra muy distinta, es partir del pedido de renuncia y buscar luego cualquier “argumento” para cambiar al gobernante de turno.

Otro tipo de represión y censura más sutil ha sido la ejercida por los medios masivos de comunicación que responden al oficialismo y a la oposición misma. La década ganada del kirchnerismo se erige sobre la derrota de los movimientos sociales. Estos últimos años la movilización social ha sido reprimida abiertamente o reprimida asimilándola e institucionalizándola; en fin, ha sido democratizada.

Aquello de que quienes «quieren cambiar el modelo económico de país lo que deben hacer es organizar un partido político, presentarse a elecciones y ganarlas» (Cristina Fernández de Kirchner) es una máxima actual. Y todo aquel que se salga de las urnas y los petitorios, que tome la lucha directamente por sus propios medios será motivo de burla, cuando no, acusado de infiltrado o desestabilizador a sueldo para alguna fracción burguesa.

Quienes siempre responden al interés de algún empresario, a la competencia burguesa, y se mueven toscamente con el chaleco de fuerza de la institucionalidad no pueden ver nada más allá de su propia realidad.

Claro que el Estado crea sus montajes para encarcelar y reprimir, claro que hasta tiene sus infiltrados y cometió, comete y cometerá, en cualquier lugar del mundo, atentados para culpabilizar a algún sector en lucha. Pero eso no significa que los oprimidos y explotados, la clase proletaria mundial, no asume la acción directa para luchar por lo que quiere.

¿Y si las acciones consideradas violentas por quienes mantienen el monopolio de la violencia no fuesen un montaje? ¿Y si no aceptamos mediaciones para luchar? De un lado y del otro de “la grieta” preparan la represión, el señalamiento y abren los portones de la cárcel. Su mensaje es claro: cualquiera que no vaya por las vías electorales y sindicales o que no se quiera encorsetar en el terreno leguleyo que plantean las organizaciones de derechos humanos debe ser, como mínimo, sospechado.

Por eso, para instrumentalizar la lucha de Facundo Jones Huala y toda la comunidad en lucha deben censurarlo, ridiculizarlo y victimizarlo. Exponerlo, como un pobrecito de los pueblos originarios, y callar los llamados a la lucha que hace el compañero. Por eso, si es que lo mencionan, hablan en su nombre y ocultan sus acciones y sus reflexiones.

¡CONTRA EL ESTADO Y SUS REPRESORES! ¡CON LOS REBELDES SIEMPRE!

Hoy, con un compañero desaparecido, hoy, que tenemos el puño cerrado en una mano mientras secamos lágrimas con la otra, ponemos en común una serie de reflexiones nacidas a partir de la lucha de los compañeros y compañeras de la Lof en Resistencia en el Departamento de Cushamen. De la defensa de la acción directa y la lucha por una Revolución con la que nos interpelaron en comunicados y declaraciones. De la búsqueda de un levantamiento de los oprimidos contra los opresores.

Donde hay rebeldía, hay también reflexión, actividad, lucha, solidaridad. Estos son los medios para realizar nuestras necesidades.

Esta lucha, que desarrolla la comunidad mapuche, es un esfuerzo que nos enlaza con ellos y con innumerables esfuerzos del pasado, del presente y del futuro.

Que el miedo no nos paralice, que el dolor no nos engañe y que la complicidad solidaria se extienda. Afirmémonos en la acción para mantenernos de pie, para ser hoy, más que nunca, compañeros.

Vayamos a la raíz del problema. No hablemos el lenguaje de los amos, sino el de los rebeldes, con las heridas abiertas y los puños cerrados.

lunes, 12 de junio de 2017

LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN

Dice Virginie Despentes que la violación es también un diálogo privado a través del cual un hombre declara a otros hombres: «yo me cojo a sus mujeres brutalmente». Suena exagerado, pero no lo es tanto. Las amenazas y el deseo de vengarse del violador son parte del diálogo que aunque se haga público excluye a las mujeres. Estos hombres que pretenden apropiarse de mujeres siguen considerándolas parte de un decorado que se puede violar o defender pero carente de vida propia. No se dirige la palabra a las mujeres en cuestión ni para preguntar como se sienten, si precisan algo, o simplemente dar fuerzas. Mucho menos se dirige a otras mujeres, para ver cómo es que suceden estas cosas, cómo podemos detenerlo. Porque no les importa. Lo que les urge en las entrañas es recoger el guante y responder lo más virilmente que se pueda.

En este mismo diálogo se supone que, paradójicamente, la violación combatiría la violación. Y así, se expulsan amenazas al blanco viviente en el que se convirtió el violador acusado. Expresan sin pudor sus fantasías sobre cómo debería ser violado el violador, qué cosas deberían hacerse con su culo, a qué debería ser sometido. Para ellos, la violación sigue siendo una forma de colonizar los cuerpos, de disciplinar a los seres humanos. Tal como actúa el violador, consideran la violación como una herramienta válida, aunque neutral, y que cada quien podría darle un buen o mal uso.

Cabe señalar por qué escribimos líneas arriba lo de blanco viviente, es que mientras esa persona no sea popularmente señalada o legalmente acusada mejor no apuntar, «no meterse en la vida privada de los demás». El ciudadano decente actúa, o más bien opina, como si las violaciones fueran hechos fortuitos, extraordinarios. Refuerzan la idea de que son llevadas a cabo por monstruos enfermos cuando en verdad son realizadas por seres humanos normalizados. Refuerzan la idea, premisa de los medios de comunicación, de que son desconocidos acechantes en calles oscuras solo para que las mujeres vivan aterradas, con miedo a la noche, las salidas, los viajes, al sexo, a moverse lo más libremente que se pueda en este mundo. La realidad es que la gran mayoría de las veces ocurre en el seno del hogar, por familiares, parejas y exparejas. Pero eso es ocultado sistemáticamente por quienes mantienen el terror y la incomunicación.

Es descorazonador que ante cada caso se piense en la venganza y no en comenzar a ayudar y a evitar a que no suceda. ¿Cuándo nos podemos dar cuenta de que estamos frente a un abusador? ¿Es posible que no me lo haga si ya lo hizo, solo porque dijo que iba a cambiar? ¿Aceptar y reproducir esta noción de amor romántico y posesivo no será un factor determinante? ¿Cómo podemos protegernos? ¿Cuándo aún podemos zafar de una relación nociva que seguramente terminará mal? Son preguntas que quedan desplazadas ante el aturdimiento de indignación repetitiva y circular.

La cultura de la violación es culpar a la persona abusada y trivializar una violación por no ser lo suficientemente brutal. Pero también es la cosificación de los cuerpos para el beneficio personal y el empleo de la violación como arma de guerra, sea para invadir un país como hacen los militares de las grandes potencias, o como hacen o desean los civiles, para enderezar a unos supuestos desviados, que no son más que miembros sanos de esta sociedad enfermiza.

ROSARIO SE PONE LA GORRA: PRESENTE CONTINUO

María de los Angeles Paris era bibliotecaria del Complejo Educativo “Francisco de Gurruchaga” y de la Técnica 464. Llegó a la seccional 10° del barrio Alberdi pasadas las 21.30 horas del miércoles 3 de mayo como víctima de un robo callejero, pero luego escapó a la carrera de la comisaría «visiblemente alterada», dijeron los efectivos que la habían recibido. Según fuentes de la Fiscalía, personal policial salió entonces en su búsqueda, la llevó nuevamente a la seccional y luego a su domicilio, pero la mujer «se alteró nuevamente y fue reingresada a la comisaría, donde la dejaron sola en un cuarto aislado». Pasadas las 22 fue encontrada sin vida, aparentemente producto de un paro cardiorrespiratorio… ¿De qué otra manera perdemos la vida los seres humanos?

La terrible situación de morir en el encierro y la soledad rodeada de policías nos estremece. La versión policial y fiscal de encubrimiento ya es lo suficientemente horrososa, e hiela la sangre pensar en qué sucedió verdaderamente. Según AMSAFE (sindicato de docentes de la provincia), que realiza una investigación paralela a la de la justicia, María habría visto sus pertenencias o a quien se las robó y fue ahí que decidió irse de la seccional. Hay testigos que afirman haber presenciado cómo golpeaban y esposaban a María dentro y fuera de la comisaría.

No nos extraña que el fiscal mienta y encubra, como tampoco que el poder político avale o que los médicos, el 28 de mayo, reafirmaran con una nueva autopsia la versión estatal. Todo en esta sociedad está conjugado en nuestra contra, desde el momento en que la policía roba o manda a robarnos (recordemos el caso de Luciano Arruga), pasando por la obligación de denunciar cuando estamos yendo, viniendo o en el trabajo, para luego acabar en el monstruoso aparato de justicia.

Estos últimos meses el sistema represivo afirmó con cada vez más fuerza su función. A principios de abril veíamos cómo entraban a tiros y palazos en el barrio Qom, arrestando a más de diez pibes hasta que los largaron a la tarde, por la presión que hicieron sus madres y las y los solidarios que agitaban afuera. Luego, el 8 de mayo aparecieron uniformados armados en el Museo de la Memoria, media hora después de que familiares y amigos de Jonathan Herrera hicieran la ya tradicional recreación de su asesinato, a prepotear y burlarse de los que participaron en la actividad. Un accionar policial amparado en un llamado telefónico efectuado por un “buen ciudadano” y que se desarrolló en el patio del museo bajo un cartel instalado en su entrada que muy curiosamente versa “Presente continuo”. El viernes 12 le tocó a Elina Rivero, quien de camino a un recital con sus amigos —y mientras los ratis los amenazaban—, sufrió golpes contra la pared que la dejaron con traumatismo severo de cráneo, pasando primero dos horas en la Comisaría 7° (¡Franco Casco presente!) donde la desnudaron, robaron y continuaron golpeando, hasta que la ambulancia del SIES la dejó en el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Álvarez, en el que permaneció en coma durante una semana. Afortunadamente ya se encuentra en la calle.

Estos fueron algunos de los hechos que más ruido hicieron en los medios de comunicación, pero detrás de estos sabemos que existe una violencia sistemática y constante, en barrios, comisarías y cárceles. Sería imposible reducirlos todos, junto al odio que sentimos, en una serie de premisas técnicas. Esto no quiere decir que no estemos de acuerdo con algo que se escucha cada vez más en los medios: «No ir a la comisaría a hacer las denuncias». Pero sería iluso creer que gracias a la tercerización de este “servicio” en las fiscalías, se garantizaría la integridad de nuestros hermanos y hermanas de clase.

Reafirmamos una vez más que la crítica a la policía y a toda la institución judicial no es una cuestión política o ideológica. Siempre es y ha sido una cuestión de preservación y solidaridad entre pares. La necesidad de control y represión es constante para este sistema y es por eso que no podemos permitirnos el lujo de entrar en tecnicismos o depositar nuestras esperanzas de cambio en pedidos de justicia. Mientras haya explotación, habrá quienes la gestionen, quienes se sometan y quienes sean insumisos y se organicen contra ella. La única forma de acabar con este círculo vicioso es fortaleciendo la solidaridad y la lucha con el objetivo de destrozar la mismísima raíz que genera toda esta violencia.

RESFRÍOS

Comienzan los fríos del otoño y comienzan los mocos, la tos y hasta alguna fiebre. Hablamos con un amigo sobre cómo los síntomas persisten más de lo debido, que no acaban de irse. Sospechamos de la automedicación, de la falta de reposo. Es posible que sea por alimentarnos mal o por no estar lo suficientemente abrigados. Pero somos humanos y nos enfermamos, es parte de nuestra condición.

La enfermedad es una expresión de nuestra humanidad. Tener una simple gripe y vivir en una sociedad capitalista puede representar muchas cosas. No poder descansar lo suficiente, ir a trabajar enfermo, proseguir con las obligaciones con las piernas temblando, no tener a mano lo necesario para ingerir, padecer en completa soledad o rodeados de demasiada gente. Entonces el problema ya no es tanto la enfermedad sino qué hacemos con ella en las condiciones que nos encontramos.

Ciertamente, el crecimiento exponencial de la enfermedad en una sociedad libre —señala Alfredo M. Bonanno en Enfermedad y Capital—, no podría compararse con el que habría en una sociedad basada en la explotación, tal y como es nuestra sociedad actual. Y agrega que la lucha contra la enfermedad es una parte integral del conflicto de clases. No tanto porque la enfermedad esté causada por el Capital, que sería una declaración determinista y por lo tanto inaceptable, sino porque en una sociedad libre sería diferente.

¡DE NORTE A SUR LUCHEMOS POR LA REVOLUCIÓN SOCIAL!

Desde hace décadas en Santa Cruz se viven, bajo matices económicos distintos, situaciones similares de ajuste, lucha y represión. Muchos aún rememoran la malaria vivida tras el decreto del año 92 cuando, el entonces gobernador menemista Néstor Kirchner, rebajó los sueldos un 15%. Otros tantos, el largo y duro conflicto social del 2007, del cual se cumplen diez años y del cual ofrecemos un relato como complemento a una segunda parte de este breve artículo, en la que tratamos la situación actual. Haciendo hincapié en aquello que respecta a la lucha social y el rol de los agentes del orden social, transcribimos para los lectores de La Oveja Negra las palabras de un compañero.

Iniciamos entonces nuestro texto en sentido cronológico, partiendo desde el año 2007, que comenzó con una serie de paros escalonados por reivindicaciones laborales, asumido por la Mesa de Unidad Sindical (MUS), conformada por sindicatos del sector público, con gran acatamiento y movilizaciones masivas, superando las diez mil personas en la calle.

El Gobierno Provincial, capitaneado hace diecisiete años por el Frente Para la Victoria, no tardó en organizar a los elementos más obedientes de los esclavos asalariados para hacer de fuerza de choque. La lucha de los trabajadores estaba cada vez más volcada en las calles y en las asambleas, y paralelamente el contexto se endurecía, con grandes descuentos a los huelguistas y la militarización de la ciudad. El 9 de mayo, infantería reprimió a balazo limpio una manifestación de trabajadores municipales, dejando en esa ocasión quince compañeros heridos con balas de goma, y uno de ellos con un plomo en el pie que le causó una amputación de tres dedos. «Se auto hieren para dar lástima», dijo un funcionario. La bronca colmó a los compañeros que marcharon de a miles por las calles de Río Gallegos y Caleta Olivia, y realizaron cortes de ruta y piquetes en el interior de Santa Cruz.

Rápidamente, la MUS canalizó la lucha y la organización que emergía desde los acuerdos de base, llamando a elecciones provinciales. Así, este gobierno que perdía la “legitimidad” de sostener el reino de la mercancía, debía ser cambiado por uno mejor, más democrático y efectivo. El gobernador Carlos Sancho renunció tras la represión. Esta sencilla rotación de mandos fue vendida como triunfo por los curas, patrones y sindicalistas de la provincia. Esa fue la manera de ir pergeñando la derrota que se venía. Los asalariados en Santa Cruz, eran un cuerpo gigante, pero sin huesos.

En junio, las expresiones del antagonismo social a nivel local comenzaron a lidiar con una agudización del ambiente represivo, que coincidía con la aprobación de la Ley Antiterrorista. La Ley supuso una amenaza para los luchadores sociales en 2007 y los años posteriores. En agosto, durante una movilización fueron atropellados más de veinte trabajadores, quienes quedaron gravemente heridos. Esta se realizaba paralelamente a un acto partidario encabezado por Néstor y Cristina Kirchner. El asesino al volante no era más que un ex Ministro de Gobierno del FPV, Daniel Varizat (ver La Oveja Negra nro.30: 2007: Atropello a trabajadores en Río Gallegos).

La confianza —mezclada con obediencia— en el Estado, la Iglesia y el Gobierno como garantes de la paz social, y en la Policía y la Gendarmería como gente «que también sufre como nosotros», dio a los trabajadores más de un trago amargo. Esto, que parece una inocentada de sindicalistas, partidos de izquierda y partidos patronales coaligados, no es más que su función social objetiva: hundir la lucha y llevar su reformismo a niveles insultantes.

Santa cruz en la actualidad
Desde 2015, a causa de la bancarrota económica en la que se encuentra la Provincia, las condiciones laborales generales se rebajan hasta el límite, pasando por demoras o falta en el pago de sueldos, y frente a esto, el gobierno hace propuestas de pago en cuotas y aumentos escalonados que no superan el 15%, variando según el sector. Esta situación se arrastra hasta hoy.

El sistema de salud se deterioró a un nivel crítico, suspendiendo servicios por falta de profesionales e insumos básicos (gasas, jeringas, suturas, etc.), así como por problemas con la obra social de los trabajadores estatales, la “Caja de Servicios Sociales”, intervenida hace 27 años por emergencia e irregularidades. Los trabajadores nuevamente son empujados a las calles por las condiciones de vida, en un largo y extenso proceso de lucha que parece tener su eco en lo sucedido años atrás.
A continuación, se transcriben las palabras de un compañero en lucha del sector docente, quien nos da una breve apreciación del contexto:

«Con respecto a las luchas del años pasado y este, se puede decir que el conflicto se ha agravado. Con respecto a la organización de los trabajadores, estos solamente se organizan a través de sus sindicatos. Se pueden ver pequeños grupos trotskistas que intentan adueñarse del poder, pero no son elementos revolucionarios para nada, solamente quieren llegar a sus fines. Es más, podés ver cómo negocian con las camarillas dirigentes de estos sindicatos, a pesar de que en el discurso digan que no, que está todo mal, que los otros son de la patronal y todo, uno puede ver cómo hacen acuerdos, que tiran para el mismo lado y limitan el accionar de los trabajadores.

Fundamentalmente, el sindicato lo único que hace es limitar el accionar de los trabajadores, siempre trata de poner un freno. La lucha no la orienta en un sentido de lucha de clases, el único fin de la lucha es la de recomposición salarial sin cuestionar, sin pensar una crítica al capitalismo, al trabajo asalariado, está vacía de contenido. Es solamente pelear por el valor de nuestra fuerza de trabajo, y nada más. Y ni siquiera eso, porque es un chamuyo, porque ni siquiera lo pelean realmente, ellos arreglan y después te dan lo que quieren. (…) El problema mayor es que fomentan ese espíritu ciudadanista que cree que con la democracia se puede hacer todo, se va a lograr todo, que haciendo marchas vamos a conseguir algo, o presentando notas o haciendo denuncias, ese espíritu está en la gente (…)».

En los últimos meses hemos tomado conocimiento en distintas ocasiones de la grave situación económica y el posterior plan de austeridad que se vive en esta provincia del sur de Argentina. Los medios lo presentan como el corolario de la «corrupción K», como un «pedazo de Venezuela en Argentina». De acuerdo a la actual versión presidencial, eso es lo que le iba a pasar al país si el anterior modelo continuaba al mando del Estado Argentino. Las interpretaciones discursivas no nos preocupan, en esto, como en todo lo trascendental, importan los hechos, y la mierda de vida precaria que enfrentamos a diario nos sirve para darnos por entendidos en lo que diferencia a un político burgués de otro: nada.

 La disputa sobre los errores y aciertos que se producen en el manejo de la maquinaria capitalista, cómo debe organizarse y administrarse la producción que devasta la tierra, los ríos y los animales tampoco va a entretenernos. Sabemos que esas prácticas y discusiones baratas nunca atacan la raíz de las cosas. Apenas arañan penosamente la superficie del problema ofreciendo soluciones aún más humillantes que sus emisores.

En el campo de la lucha y de la memoria, como en todos los aspectos de la lucha entre explotados y explotadores, es preciso defender la revolución social como objetivo, estimular la fuerza revolucionaria para avanzar en un sentido de ruptura colectiva con el ciudadanismo. Romper el aislamiento. Aprender de las derrotas y errores.

Partamos de una premisa sencilla: quiénes son ahora y en todo tiempo los amigos y los enemigos de la emancipación de la clase proletaria, una vez más, no por lo que dicen, sino por la función social que cumplen. Actuemos en consecuencia y habremos dado un gran paso.

S.O.S.

El sábado 27 de mayo se realizó un SOS humano sobre las playas de Puerto Madryn, en el norte de la Patagonia Argentina. ¿Cuál fue el motivo de dicha actividad?: ¿la erosíón de las playas y litorales de toda la región? ¿el crecimiento del nivel del mar por el cambio climático? ¿la extinción de especies y la disminución de poblaciones marinas por la acción humana directa e indirecta?

No. El SOS fue realizado para alertar a la población acerca de la baja del presupuesto en ciencia y educación del gobierno nacional y sus contrapartes provinciales, y las personas que formaron las gigantescas letras fueron principalmente científicos y docentes universitarios.

Hace algunos meses se presentó el libro Un futuro sin porvenir. Por qué no hay que salvar la investigación ciéntifica, editado por Lazo Ediciones. Allí se compartieron opiniones sobre este resurgir de movimientos en defensa de la ciencia, justo en el momento histórico en donde es más claro que nunca que esta ha sido responsable directa no solo de la catástrofe ambiental y la guerra, sino también de la creciente mercantilización de todos los aspectos de nuestras vidas.

Comprendemos la necesidad y el malestar que atraviesa cualquier trabajador cuyo puesto de trabajo peligra. Pero, como ya hemos dicho en numerosas ocasiones, no tenemos que confundir la defensa de la fuerza de trabajo con la defensa de la fuente de trabajo y el Estado que valida, norma y regula esa condición, cuando no es él mismo nuestro empleador. La situación de los proletarios de la empresa científica es sin lugar a dudas precaria, pero no podemos dejar pasar que ha sido justamente la ciencia la que, con su desarrollo de maquinaria, sistemas y técnicas ha precarizado notablemente la situación de la totalidad de los y las trabajadoras.

* * * 

El sábado 17 de junio a las 17 horas, nos encontraremos nuevamente conversando sobre Un futuro sin porvenir, y la cada vez más necesaria crítica de la ciencia, en el Ateneo Anarquista de Constitución, ubicado en Brasil 1551, en la Ciudad de Buenos Aires.

martes, 6 de junio de 2017

Traducción al francés: EL MITO DE LA IZQUIERDA SE CAE DE MADURO

Los compañeros de Materiales por la emancipación han recopilado artículos sobre la lucha de clases en Venezuela. Por su parte los compañeros de Tridni Valka tradujeron todo aquello al francés.

Note du traducteur: la version originale espagnole de ce texte propose en titre (“El mito de la izquierda se cae de maduro”) un jeu de mots intraduisible en français. Maduro est le nom du successeur de Chavez à la tête de l’État-Nation vénézuélien mais signifie aussi «être mûr», «mature».

[Compilado] VENEZUELA: CAPITALISMO Y LUCHA DE CLASES

A raíz de los últimos acontecimientos en Venezuela en el blog Materiales por la emancipación han compilado tres artículos:

  • EL MITO DE LA IZQUIERDA SE CAE DE MADURO (Boletín La Oveja Negra nro.15, abril de 2014)
  • VENEZUELA: CRISIS, PROTESTAS, PUGNA POLÍTICA INTERBURGUESA Y AMENAZA DE GUERRA IMPERIALISTA (Proletarios Revolucionarios)
  • PODER POPULAR Y SOCIALISMO DEL SIGLO XXI; LOS MODERNOS TRAJES DE LA SOCIALDEMOCRACIA (Proletarios Internacionalistas)

Reproducimos algunos extractos de su introducción: 
«Los tres posicionamientos que aparecen a continuación, fueron publicados desde el año 2013 al 2015 por parte de diversos compañeros de lucha. Pese a que han transcurrido dos años desde entonces, estamos convencidos de que su contenido no carece de actualidad, y por el contrario, el balance que realizan corresponde bastante a lo que últimamente acontece en aquellas tierras del mar Caribe.

(...) ni Hugo Chavez ni Maduro han sido dictadores fascistas, muy por el contrario, son tan demócratas como sus homólogos que exigen “la liberación de presos políticos en Venezuela” (obviamente se refieren exclusivamente a los presos de la MUD). Todos los ciudadanistas/derechistas/demócratas que cínica e hipócritamente se indignan y denuncian la represión policial que lleva a cabo el gobierno bolivariano, simultáneamente en “sus propios países” ellos también fungen como cómplices, delatores, auspiciadores y hasta participes directos en la represión y masacre a los proletarios precarios, pauperizados y marginados que luchan contra la explotación y el saqueo que realizan las empresas petroleras, gaseras y mineras.»

martes, 2 de mayo de 2017

1° DE MAYO: ¡ANTICAPITALISMO!

Folleto repartido en la ciudad de Rosario en el acto del 1° de Mayo Internacionalista, Anticapitalista y Revolucionario.

Descargar folleto

*

«Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da el privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes son sus amigos.»
George Engel, trabajador tipógrafo y anarquista ahorcado en 1887 por el Estado.


Nos encontramos otro 1° de mayo para afirmar la lucha contra el Capital, por la cual fueron ejecutados por el Estado nuestros compañeros en 1887. Nosotros, quienes perdemos la vida en sostener esta sociedad capitalista, somos los mismos que podemos destruirla. La lucha anticapitalista, aunque trastocada o ridiculizada, es tan necesaria como ayer. Porque sufrimos el Capital en carne propia en cada jornada laboral sea asalariada o doméstica, cada vez que buscamos trabajo, en las necesidades que padecemos, y cada vez que nos relacionamos con otros seres humanos a través del dinero que todo lo cosifica para multiplicarse a costa de nosotros.

Padecemos el Capital porque este no es una simple cosa, una acumulación de máquinas en un galpón o de billetes en un banco, sino que es una relación social. Se trata de una sociedad mercantil generalizada, donde los seres humanos nos relacionamos tal como si fuésemos cosas y a través de las cosas.

Son demasiados los motivos para juntarnos y luchar colectivamente, aunque estos son más notorios cuando se intensifican. Ya es suficiente con que nuestra vida tenga precio, pero como nos acostumbramos a eso decidimos luchar cuando su precio baja. Seguramente sea en la propia lucha que nos demos cuenta que nuestra vida no debería tener precio y que esa realidad es también posible.

Hay que organizarnos y luchar, pero también necesitamos desconfiar de las opciones que nos ofrecen, que no ponen en duda la totalidad de la sociedad de clases. Podemos repudiar la cara más obscena del capitalismo, limitarnos a enfrentar al cuco de turno, apelar al oportunismo en contra del ajuste, echar culpas a los enemigos más visibles desligando al resto de explotadores, y prometer mejoras que nunca llegan. Pero las grandes dificultades se presentan cuando buscamos organizarnos colectivamente para luchar contra el capitalismo. Creemos necesario decir una vez más que si no aspiramos a una revolución social, nuestras luchas serán en vano.

Hace dos años, dedicamos nuestro acto a profundizar acerca de la noción de revolución social, criticando al reformismo, así como también a los partidos y sindicatos que negocian con nuestras necesidades. El primero de mayo pasado, lo dedicamos a la crítica del Estado, su ineludible razón de ser y las perspectivas de su superación. Hoy queremos insistir en la necesidad de una perspectiva anticapitalista en relación al contexto actual. Perspectiva que no surge de un dogma o desde un perfeccionismo teórico, sino que surge de las propias condiciones de vida de los explotados y de las experiencias de lucha por transformarlas. Perspectiva anticapitalista que ya era llevada adelante por todo el movimiento del cual formaron parte los “mártires de Chicago” y que nunca dejará de estar vigente mientras la humanidad se encuentre dividida en dos campos antagónicos: burguesía y proletariado.

Frente a los diversos cambios que se vienen dando en el plano político y el imaginario social en esta región, nos parece necesario criticar algunos discursos en función de los hechos y no como simple oposición de ideas, ya que esto no se trata de un panel de debate. Los poderosos imponen sus discursos no por que hablen muy bien o sean demasiado persuasivos, su fraseología solo justifica lo que ya han impuesto por la fuerza que le permite su poder, procedente de su dinero.

Los últimos años, por si aún era necesario, nos han dado una lección magistral en cuanto a la función capitalista de las denominadas izquierda y derecha. Cuando desde una perspectiva revolucionaria decimos «la izquierda del Capital» no se trata de un recurso discursivo para embarrar un oponente, se trata de una cruda descripción de la realidad. Cuando el avance del capitalismo suele asociarse con el avance de la derecha, es necesario poner en evidencia lo que ya era evidente.

Los últimos años de gobiernos progresistas en la región latinoamericana han demostrado la profunda implicación de la izquierda y el progresismo en el desarrollo capitalista
. No solo no han cuestionado los modelos productivos heredados, sino que los han profundizado enormemente. El extractivismo con monocultivos transgénicos y agrotóxicos, la carrera energética que desconoce todo tipo de límites e impulsa proyectos como el de Vaca Muerta en la cuenca Neuquina, y planes megalómanos de infraestructura para el transporte como el IIRSA, (1) son algunos de los principales ejemplos.

Hoy es más claro que nunca que para frenar el avance del Capital, hay que oponernos también al progresismo y la izquierda, que presentan como gran diferencia unos pequeños matices a la hora de gestionar la economía, y por tanto la explotación y opresión de millones de seres humanos en todo el planeta. Aquí la artimaña del “mal menor” se cae a pedazos. ¿Menor que qué? nos preguntamos, si lo menos malo de hoy era lo malo de ayer. A esta altura la astucia de proponer una salida etapista y sin ruptura es irreal y utópico.

La huida desbocada y hacia adelante que nos presenta el capitalismo, no es obra de la mente de unos pocos millonarios de derecha o de izquierda. Ellos mismos están subidos a un caballo incontrolable con sed de ganancias. Controlarlo tirando las riendas más a la derecha o más a la izquierda, es una fantasía. El Capital se dirige hacia nuestra ruina en su carrera por multiplicarse, porque si deja de crecer muere.

Desde hace varias décadas se identifica erróneamente al neoliberalismo con el capitalismo más brutal y despiadado, con el avance de la mercantilización del mundo y la degradación cultural y de los vínculos sociales, y con un Estado orientado hacia la desregulación de los mercados y el avasallamiento de los derechos y libertades más básicas de los explotados, que facilitan la represión y el aumento de la explotación. Nada nuevo bajo el sol negro del Capital, de ese modo se conquistó hace más de 500 años el continente americano. No se trata de igualar todo, sino de no perdernos en las diferencias.

Ese discurso antineoliberal que aparenta criticar duramente al capitalismo, por lo general, acaba idealizando un capitalismo supuestamente más bondadoso en el pasado en torno al cual articula sus propuestas
. Así es que el progresismo se sigue postulando como una forma de resistencia al desarrollo capitalista, cuando esto es claramente falso como mencionábamos antes.

La izquierda más a la izquierda nos dirá que eso no es verdadero antineoliberalismo, que eso no es verdadera izquierda. Esa izquierda que quiere desmarcarse del progresismo pero se limita a exigir y prometer lo que este no cumple. Su horizonte es común, en tanto no vislumbra una ruptura con el orden dominante.

Para ser más precisos, las políticas llamadas neoliberales no fueron posibles únicamente gracias a las últimas dictaduras cívico-militares y su feroz represión. Algunos de los rasgos de lo que mayormente se identifica como neoliberalismo -el avance de la precarización y especialización en el trabajo, la privatización de diversas industrias y servicios-, son inseparables de ese capitalismo añorado por muchos, que en Argentina representa el peronismo, y que tiene su correlato en diferentes regiones del mundo. Nosotros nos oponemos a esa nostalgia capitalista que fantasea con un pasado “mejor”, así como también queremos exponer la continuidad en el desarrollo capitalista, que las últimas décadas han sido producto de ese pasado y no su contrario.

Por supuesto que mientras exista capitalismo nos opondremos a todo aumento de nuestra explotación, que sufrimos a través de nuestros salarios, los precios y la calidad de lo que consumimos, o los impuestos que debemos pagar. Pero mientras creamos que esto es responsabilidad de un sector político o empresario particular, seguiremos enredados en la dinámica capitalista.

Hoy algunos celebran que se discute más política, y eso… ¿qué significa? Significa, sobre todo, que pensemos nuestras necesidades en los términos de la gestión capitalista
. Que si perdemos el trabajo sea por la falta de “industrialización” del país, o la apertura y cierre de importaciones, que las subas de impuestos sean por la falta de soberanía energética, que la inflación sea por las políticas monetarias o la especulación comercial. Se nos invita a discutir y preocuparnos sobre la estatización de alguna industria o sobre la deuda externa. La raíz de los problemas no es cuestionada y nuestra imaginación es destruida. Nos llaman a opinar sobre cada detalle, para que así no tengamos una noción de la totalidad. Nuestros enemigos más evidentes y nuestras acciones más directas se diluyen en problemas de expertos.

La huelga, por ejemplo, surgió con el objetivo de generar el mayor desorden y pérdidas económicas posibles, se trataba de imponer las reivindicaciones a través de la fuerza, estableciendo el menor diálogo posible con la burguesía y el Estado, o al menos un diálogo desde un lenguaje propio. Las últimas huelgas tienen una impronta totalmente diferente. Se las plantea como una forma de “hacer escuchar la voz de los trabajadores”, cuando los únicos que hablan son los sindicalistas y hasta los periodistas en nuestro nombre, mientras el grueso de los explotados lo perciben como un feriado. Los burgueses se organizan lo mejor posible para disminuir su impacto, así como también aprovechan para victimizarse y apretar los cinturones. Son medidas convertidas en políticas, donde los intereses de los proletarios están lejos de ponerse en juego.

Mientras que, al reflexionar acerca de procesos de lucha de hace algunas décadas o de otras latitudes, resulta necesario poner en palabras los rasgos de fortaleza y radicalidad que se plasman en la acción; hoy la situación en nuestra región se presenta a la inversa. En otros contextos, miles de proletarios se han lanzado a la acción directa, al boicot, a la huelga, al saqueo, se han organizado autónomamente para satisfacer sus necesidades, todo ello en muchos casos desprovistos de escritos, consignas, carteles o volantes. Hoy abundan las palabras, pero no parecen potenciar las luchas o dotarlas de una orientación, sino que aparecen como un techo, como una limitación. La obsesión en el discurso es propia de una época que se manifiesta impotente en la acción. Por eso es necesario saber dónde nos encontramos y afirmar una perspectiva revolucionaria de lucha contra el capitalismo, que se nutra de las experiencias del pasado y de los explotados de todo el mundo, que nos permita enfrentar las debilidades actuales, que nos prepare para los enfrentamientos futuros.

No hay posibilidad de frenar al capitalismo con más democracia porque la democracia es, precisamente, una relación entre personas que se saben desiguales, pero presumen no saberlo. La democracia no acaba con la desigualdad, es solamente una manera de gestionarla y mantenerla ordenada para evitar así cualquier tipo de desborde social.

Hoy como ayer sentimos que la única manera de acabar con este orden social que nos mata, nos hambrea, nos viola, nos envenena, nos deprime y nos devasta, es justamente destruyéndolo y no intentando mejorarlo. Una ruptura en la reproducción continua de esta realidad ha sido y es posible, por eso afirmamos que no hay alternativa junto a quienes mantienen la opresión y la explotación. No hay progresismo sin progreso del Capital. Y el progreso del Capital es obligatoriamente nuestro retroceso.


Notas:
(1) El plan IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) se propone trazar líneas para el transporte de mercancías sobre las tierras y aguas de Suramérica como si se tratase de un mapa. Todo esto es impulsado por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) cuyo presidente actual es Nicolás Maduro.

[Folleto] 1° de mayo: ¡Afirmemos la ruptura proletaria!

Recibimos desde México esta publicación internacionalista con textos, panfletos y gráfica de compañeros de distintus puntos del planeta.

Podemos encontrar aquí varios artículos publicados en La Oveja Negra. La crítica radical y la agitación anticapitalista recorren el mundo entero, pese a las fronteras que imponen los Estados. Y poder contribuir a ello nos alegra enormemente.

¡Por la revolución mundial!

Contenido:
- Presentación
- 1º de mayo: más de 100 años después
- 1º de mayo: ¡contra los festejos burgueses, retomemos el combate de clase!…
- Contra el capital; acción directa fuera y contra los sindicatos
- El trabajo no dignifica
- Lucha contra el trabajo
- Gloriosa labor sindicalista
- ¿Se puede acabar con el paro?
- ¿Nación o clase?
- ¡Viva la revolución social!
- Notas al vuelo
- Gráficas de Agitación

Descargar Dossier 1° De Mayo de 2017

lunes, 24 de abril de 2017

ACCIÓN DIRECTA Y LUCHA REVOLUCIONARIA

Cada día debería ser más notorio el terreno en disputa que existe. Hablamos en torno a la protesta social y su demonización, la cual busca sentar un ambiente propicio para que judicializaciones más duras sean impartidas desde el Gobierno. Asimismo, esta situación, si bien se presenta cotidianamente, lo hace mediatizada y vaciada de contenido subversivo: la cuestión queda reducida a una disputa por el espacio público.

El mes comenzó con una marcha alentada por el gobierno nacional. Aquel primer sábado de abril se movilizaron sectores del pueblo argentino, explotadores y explotados, quienes consideran que el Estado debe garantizar a los ciudadanos la libertad de circulación y trabajo, o sea, la calle debe estar libre de toda movilización social. La marcha denominada por la democracia, fue una palmada en el hombro a su vez de los atorrantes del gobierno.

Días más tarde, el paro general del 6 de abril, convocado y acatado por las centrales sindicales mayoritarias, tuvo episodios represivos de distinto tenor, el más importante en la zona norte del Gran Buenos Aires, con el desalojo de la Ruta Nacional 9, más conocida como Panamericana. Allí, tras la represión con palos y gases, hubo un fuerte ataque político–mediático dirigido hacia los que utilizaron los palos de las banderas para defenderse del ataque de Gendarmería.

Mientras, en un encuentro rodeado de potenciales inversores, el presidente festejó estar trabajando el día en el que se paralizó por completo la actividad laboral. El Ministerio de Seguridad se regodeó de la eficacia del operativo de desalojo en Panamericana y otros puntos, mientras Jorge Triaca, Ministro de Trabajo, repitió sin cesar la mentira que reza un aumento en la creación de empleo. La CGT y la CTA salieron con culpa en búsqueda de diálogo con el Gobierno, mientras millones de opiniones cibernéticas eran expresadas a través de imágenes que mediatizaban el movimiento real de la sociedad.

El día 7 las fuerzas represivas desalojaron a los trabajadores de AGR–Clarín, quienes se encontraban tomando las instalaciones desde hacía ochenta y dos días. Al día siguiente, reprimieron una protesta de docentes que, después de meses de intenso conflicto con el ejecutivo, buscaban instalar una carpa frente al Congreso de la Nación.

En declaraciones posteriores el presidente Mauricio Macri cerró el mensaje: «la calle no va a ser lugar para la organización y la lucha, sino para la libre circulación».

Así, intentan vetar la acción social como forma de presión y resistencia frente a la prepotencia y el abuso cotidiano. Este firme gesto fue enviado a través de las fuerzas represivas, para abrir paso a la vía democrática, representativa y burguesa, con proyectos de ley que profundizan las penas ya contempladas en otros “protocolos de actuación del Estado”, desarrollados para controlar las medidas de fuerza y las manifestaciones públicas: la acción directa.

Ver más allá del capitalismo y sus mediadores 
A este punto del planteo es útil aclarar que las medidas de fuerza y movilizaciones, a las que estamos por demás de acostumbrados, son de carácter reformista–sindicalista. Pongamos por caso las negociaciones mediadas por el sindicato, las cuales, absurdamente, buscan encontrar algún equilibrio entre el costo de vida y el precio de la fuerza de trabajo. Pero hay algo más en este rol de eterno mediador: el sindicato es el organizador del trabajo en un mundo que requiere del trabajo organizado.

Aquellos empresarios que putean cuando no les sale su jugada y salen en los diarios culpando a los sindicatos de todo, encubren —aunque tampoco tanto— que la empresa capitalista moderna no existe sin el sindicato. El trabajo industrial no funciona sin el sindicato vertical y disciplinador, como tampoco la organización patronal existe sin el sindicato, y a su vez, el sindicato solo puede existir gracias al horrendo monstruo capitalista que lo generó.

En la actualidad los sindicatos se ven obligados a movilizar, porque en algunos casos puntuales la situación los excede pero, por sobre todo, tienen que justificar su existencia misma dentro de este mundo. Como un perro se aplasta contra el suelo y mueve la cola para demostrar al amo que ladra solo porque es un perro, pero, con todo, un perro fiel. Cuando el descontento es creciente queda en evidencia cómo el sindicato, junto al Estado y al empresariado, juega un rol determinante en la contención social.

Los mediadores no luchan por nosotros, sino contra nosotros. Y de ese modo, nosotros debemos intentar ver más allá del restringido panorama sindicalista que nos reduce a trabajadores y nada más, porque dentro de ese horizonte capitalista, que les asegura paz y continuidad, la lucha revolucionaria no tiene sentido.

Si luchamos a pesar de ellos, si potenciamos el rechazo del horizonte reformista aún frente a la posible derrota, también podemos ganar, en espíritu de revuelta, participando junto al resto de los explotados, oponiendo la unidad de clase más allá de los reclamos específicos. Los sindicalistas resisten este punto de vista y se unen a los capitalistas en su miedo común a la rebelión.

Cabe aclarar que el rechazo al sindicato y a toda estructura del Capital, que esbozamos, no es eficientista, ni busca una estructura alternativa que haga lo mismo pero con otro nombre. El sindicato, en sus objetivos de freno a la generalización de la lucha y mantenimiento del orden capitalista, es irreemplazable. Y su grado de eficiencia siempre es medido en torno al porcentaje que consiguen: por ejemplo, en Neuquén el gremio docente firmó un acuerdo del 31%, que rompe con la pauta salarial mantenida por el gobierno a nivel nacional, lo cual es presentado por los sindicalistas como un gran triunfo. Pero ahí se queda la cosa. Pactar un 15 % o plantarse en un 40% es importante para poder mejorar nuestra supervivencia, pero si en la lucha no hay comunidad, si entre trabajadoras no nos cuidamos, contagiamos y transformamos mutuamente nuestra necesidad de vida, si no vislumbramos juntos que nuestra necesidad de vida está contrapuesta a la necesidad de ganancia del patrón, es solo una cuestión de números.

En cualquier período de lucha, y sobre todo en los que vienen, tenemos que desarrollar las luchas sin fortalecer los dirigencialismos y toda utilización de nuestra clase y manipulación de nuestras necesidades. Instando a desacatar las órdenes de los dirigentes, a fortalecer las asambleas y espacios de discusión y combate que se desarrollen fuera de las garras de los posibilistas y aventureros.

Sin exigir a quienes negocian con nuestra vida «que pongan fecha». Tomar el palco del “triunvirato” y pedir con insultos que cumplan con su rol de dirigentes, es reconocer su permanencia y avalar su miserable función. Esta visión parcial y débil presenta la lucha como una simple cuestión de voluntad de los líderes políticos y sindicales. Refuerza el hecho de que, a su vez, los reclamos sociales sean capitalizados por dirigentes puntuales que los hacen suyos para orientar y ahogar aún mejor cualquier manifestación de descontento, esto es justamente lo que está sucediendo en el territorio argentino.

La intención no es pedir nuestra porción de la torta. La torta es capitalista y siempre será así. De la burguesía solo podemos esperar miseria y plomo, por más obedientes que sean nuestras acciones, por más mezquinos y denigrantes sean nuestros reclamos. Frente a la búsqueda de reivindicaciones parciales y aisladas de la normalidad reformista, propaguemos la lucha revolucionaria. A la sociedad burguesa y sus instituciones opongamos la lucha por el comunismo y la anarquía siempre. Aún cuando escuchemos ese coro infame que resuena desde el fondo de la historia afirmando al unísono que la realidad no puede trastocarse, que este orden social no puede abolirse. No hay posibilidad, argumentan, ¡como si viniéramos de caminos de triunfos! Que es pedir demasiado, nos responden, ¡qué van a cambiar la realidad con decretos!

Debemos asumir la lucha revolucionaria y comprenderla como parte de un largo proceso de los explotados y oprimidos a través de la historia. La revolución no es una doctrina que nace de principios dogmáticos, nace de los hechos. La clase explotada del mundo constituye y es a la vez constituida por hechos. No somos espectadores de los sucesos, somos sus protagonistas: ¡asaltemos el tren de la historia! ¡Detengamos la marcha capitalista!

POR UNA SOCIEDAD SIN CLASES

Cada asalariado necesita mejorar sus condiciones laborales. La ideología dominante empuja a la salida individual: hacia el «arreglate como puedas» capitalista, que suele significar huir hacia delante pisando las cabezas necesarias. La otra posibilidad es pensar y actuar colectivamente. Rechazada la opción del «sálvese quien pueda» las reivindicaciones salariales son ineludibles y necesarias mientras exista el salario. Pero una cosa es defender la fuerza de trabajo y otra es defender la fuente de trabajo, en este caso, la escuela o, mejor dicho, el Estado.

Es cierto que hoy las escuelas son un lugar de contención, donde miles de trabajadores de la educación dan lo mejor de sí para brindar conocimiento y afecto a millones de chicos. Pero a su vez, y esto no podemos olvidarlo nunca, son también un espacio de disciplinamiento, y no solo por los contenidos que pueden darse. Allí aprendimos durante años a reprimir nuestros cuerpos, encerrados, fichados, quietos, obedientes, cumpliendo horarios, siendo castigados o recompensados, salimos listos para el mercado laboral.

Como en todas las ocasiones que luchamos por nuestra fuerza, por el precio que ponemos a nuestro tiempo, no es necesario defender la institución educativa, como no lo es para un minero defender la minería a cielo abierto. Ya es suficiente con tener que negociar el precio de nuestras vidas como para agregarle el peso de defender a quienes nos compran, ya sea el Ministerio de Educación, una fábrica o una oficina.

El Capital, y no solo en Argentina, solo puede sobrevivir a costa de ajustes de cinturones cada vez más apretados y para ello es necesaria la disciplina, y no solo la que imparten los medios masivos de comunicación, porque estos no son más que un apoyo al gran disciplinamiento de la rutina a la que nos vemos sometidos proletarios grandes y chicos.

El progresismo, que es el progreso del Capital, también tiene su parte en las propuestas pedagógicas ministeriales que han adoptado cada vez más recursos progresistas, cargando a los maestros con una imposibilidad más, debiendo sostener aquel ideal de educación en un contexto completamente desfavorable, que mantiene aún las estructuras modernistas de educación formal. Una bajada de línea, “bonita” en los discursos pero imposible de implementar. He aquí la evidencia de que el actual conflicto gremial, provincial y nacional, no se centra únicamente en el aspecto salarial. Dentro de estas propuestas estatales se pueden oír cosas como: «procesos de subjetivación múltiples» —dado que los sujetos no son universalmente iguales; «ofrecimiento de mayor cantidad de herramientas de comprensión de signos»; desaparición de la idea o imagen de la escuela colonial; «desestructuración de las prácticas»; adopción de los nuevos recursos tecnológicos, entre otras. Propuestas que, para todo docente que desea “transformar” la sociedad haciendo únicamente modificaciones parciales y graduales, creyendo que el cambio se da desde la educación y que jamás se plantea el verdadero rol de la escuela dentro del sistema capitalista, le resulta de lo más estimulante. No nos dejemos engañar: lo insostenible de estas prácticas queda supeditado al contenido, de por sí demagógico, sumando mayores tareas a las docentes a la hora de planificar sus clases que, además de enseñar, deben cuidar, proteger, escuchar, contener, lidiar, reprender, y un largo etcétera.

Tanto pública como privada, la escuela ha sido y sigue siendo una herramienta de adoctrinamiento de los futuros trabajadores. Ese espacio por el que niños y niñas pasan la mayor parte de su crecimiento y juventud, aprendiendo a cumplir con los horarios preestablecidos, a obedecer a sus superiores, a efectuar debidamente las tareas asignadas, a permanecer en una misma aula durante una determinada cantidad de horas, a asimilar la moral de “buenos alumnos” (para convertirse luego en la de “buenos ciudadanos”) y, por sobre todo, a no cuestionar nunca la estructura de dicho sistema. Progresista o colonial, la escuela será siempre igual.

Es importante para el resto de proletarios que trabajadoras y trabajadores de la educación puedan comprenderse como tales, puedan despegarse de su ámbito de trabajo, criticar su labor civilizatoria y renegar del explícito carácter de género establecido específicamente para las mujeres maestras. Que dejen de entenderse dentro del círculo reducido de su especialidad, sino en solidaridad con otras mujeres trabajadoras y con la totalidad de personas explotadas en este mundo dominado por el Capital. Claro que la labor de los docentes es importante, pero no es importante ni para los niños, ni para sus padres, ni para los mismos trabajadores, es importante para la reproducción de este sistema de ganancia y muerte, que requiere que haya un ciclo de nuevos trabajadores libres y educados para explotar.

Los reclamos por mejoras de las condiciones laborales son la resistencia que tenemos más a mano los trabajadores a la hora de enfrentarnos a la explotación. Pero no debemos olvidar que, si bien se ciernen dentro de las reformas y se encuentran comúnmente dentro de los encuadramientos sindicales, son apenas un primer y pequeño paso para la emancipación total de las condiciones materiales de existencia que nos hacen vivir como vivimos.

Luchemos por una sociedad sin clases, de ningún tipo.